Si usted viaja a muchos países y tiene la posibilidad de comunicarse sin problemas,
o puede ver series y películas en versión original sin subtítulos, eso significa que
pertenece al maravilloso mundo del bilingüismo.
Pero más allá de esto, saber dos o más idiomas hace que su cerebro funcione de
manera diferente a los de las personas monolingües.
Las habilidades involucradas en un idioma se distinguen en 2 partes activas: hablar
y escribir, y en 2 partes pasivas: escuchar y leer.
Mientras el bilingüe equilibrado tiene casi igualdad de habilidades en los dos
idiomas, la mayoría de los bilingües alrededor del mundo usan sus idiomas de
manera desequilibrada ya que van desarrollando estas habilidades en distintas
proporciones.
Dependiendo de sus situaciones y de cómo adquirieron sus idiomas, se les clasifica
en 3 tipos de bilingües.

I Tipos de bilingües:
El primero es el bilingüe compuesto. Si tomamos por ejemplo a Fátima, su familia
emigró de Marruecos cuando tenía 2 años. Fátima ha desarrollado 2 códigos
lingüísticos de manera simultánea. Aprende a la vez árabe y español pero no
distingue uno de otro, ambos los habla de manera indiferente mientras descubre el
mundo que la rodea.
Por otra parte, su hermano pre-adolescente será un bilingüe coordinado, tiene dos
conjuntos de palabras paralelos pero distingue cada uno de los códigos. Para cada
elemento tiene una denominación en dos idiomas: aprende español en el colegio
pero sigue hablando árabe en casa y con amigos.
Finalmente, los padres de Fátima serán bilingües subordinados ya que aprenden
un segundo idioma filtrándolo desde su lengua nativa. Aunque este aprendizaje se
hace más avanzado en el tiempo que el de sus hijos, todos los bilingües pueden
aprender un idioma de manera fluida, independientemente de su acento y
pronunciación, las diferencias no podrán ser detectadas por cualquier observador.

II La emocionalidad del bilingüismo:
Recientes adelantos en Brain Imaging Technology, han detectado nuevos aspectos
que inciden en el cerebro bilingüe. Sabemos que el hemisferio izquierdo del
cerebro es responsable de los procesos analíticos y lógicos, mientras que el
hemisferio derecho de los procesos emocionales y sociales.
Debido a que el lenguaje involucra ambas funciones, mientras somos niños,
aprender un idioma será más fácil porque al estar el cerebro aun en desarrollo,
este presenta una plasticidad que permite usar ambos hemisferios.
Sin embargo, la mayoría de los adultos se ciñen a un solo lado del cerebro, el
izquierdo, lo que hace que muestren un acercamiento más racional cuando se
enfrentan a un problema en ese segundo idioma. En cambio, aprender un idioma
durante la infancia te dará una visión más completa en un contexto social o
emocional.

III Funciones cognitivas mejoradas:
Independientemente del momento en el cual aprendes un segundo idioma, el ser
bilingüe da al cerebro otras grandes ventajas que son casi invisibles: una mayor
densidad de materia gris que contiene las neuronas y una mayor actividad en
ciertas partes del cerebro. Cuando a una persona bilingüe le están hablando en un
idioma, inmediatamente lo enlaza con el otro idioma involuntariamente. Esta
mayor actividad refuerza otras funciones cognitivas y ayuda a retrasar
enfermedades degenerativas como el Alzeimer y otras demencias con hasta 5 años.
Hoy en día esto puede parecer lógico, pero hasta los años 60, el bilingüismo era
considerado un retraso para el desarrollo de un niño ya que gasta mucha energía
distinguiendo entre idiomas.
En este sentido, un reciente estudio con pruebas de idiomas muestra que
efectivamente el tiempo de reacción en determinadas áreas aumenta en ciertos
niños bilingües. Pero también muestra que ese esfuerzo necesario para cambiar de
un idioma a otro hace incrementar la actividad cognitiva en un área del cerebro
que juega un papel importante para las funciones ejecutivas. Esas funciones
ejecutivas son por ejemplo las habilidades para solventar problemas, cambiar
entre distintas tareas o la concentración a la hora de identificar una información
importante.
Por tanto, el bilingüismo hace al cerebro más saludable, complejo y activo. Si no ha
tenido la suerte de aprender un segundo idioma siendo niño, nunca es tarde para
empezar porque con tan solo un poco de ejercicio cuidaremos mucho de nuestro
cerebro.