Os dejamos con este artículo sobre las respuestas a todas las dudas que nos preguntan nuestros clientes o que pueden surgir cuando necesitamos un servicio de traductor juridico.

Explicamos de manera detallada cómo se lleva a cabo dicho servicio, resolviendo una serie de preguntas:

1 ¿Qué es la traducción jurídica?

La traducción jurídica o traducción legal (legal translation) consiste en traducir, desde un idioma hacia otro, documentos de carácter legal, ya sean públicos (documentos oficiales emitidos por una Administración o un organismo público) o privados (redactados para regular un determinado negocio jurídico entre particulares o empresas).

2 ¿Por qué es tan compleja?

Lo más habitual es que dichos documentos hayan sido redactados por profesionales del Derecho. Por eso, suelen contener gran cantidad de conceptos jurídicos que no se usan en la vida ordinaria y que resultan extraños para la mayoría de los traductores legos en esta materia. La importancia de trasladar adecuadamente dichos conceptos, y no solo las palabras del texto, es fundamental, pues de ellos se derivan efectos legales para las partes que el traductor tiene que saber reflejar.

3 ¿Basta con dominar un idioma para traducir textos jurídicos?

En muchas ocasiones la traducción jurídica no es solamente informativa, sino que se busca que el texto tenga efectos legales en otro país, por lo que es necesario realizar una labor previa de investigación en Derecho comparado. No basta, por tanto, con dominar el idioma en el que el documento está redactado para poder traducirlo adecuadamente. Ni siquiera es suficiente tener una amplia experiencia como traductor. Es, también, necesario conocer los dos sistemas legales (el del texto original y el del país de la lengua a la que se traduce) para no cometer errores que puedan tener consecuencias jurídicas para los destinatarios de la traducción.

4 ¿Quién puede ser traductor jurídico?

Para responder a esta pregunta hay múltiples teorías. Hay quien opina que lo principal es tener una sólida formación en el campo de la traducción complementada con conocimientos de los sistemas legales. Otros piensan que el más capacitado para este tipo de traducción es un abogado con un buen dominio de los idiomas. Nosotros, en cambio, pensamos que no es suficiente ni una cosa ni la otra. El traductor jurídico “ideal” debe ser abogado y traductor al mismo tiempo. Lo que en el ámbito de la Unión Europea se denomina como “jurista-lingüista”.

5 ¿Qué formación debería tener el traductor jurídico?

El traductor jurídico profesional debe poseer una sólida formación académica en Derecho. Un máster especializado o haber cursado la carrera de Derecho nos parecen las mejores opciones, ya que, una disciplina tan compleja como esta no se domina, ni mucho menos, recibiendo unos pocos cursos. Pero, al mismo tiempo, el traductor jurídico se va a enfrentar a múltiples retos traductológicos a lo largo del texto, por lo que, también es necesaria una sólida formación en el campo de la traducción. Adicionalmente, pensamos que la especialización en determinadas áreas del Derecho es fundamental para poder garantizar un trabajo de calidad en materias tan complejas.

6 ¿Qué documentos necesitan una traducción jurídica especializada?

Cualquier documento redactado por un experto en Derecho, ya sea un funcionario público, un abogado, un juez o un asesor legal, así como una gran cantidad de documentos financieros que contienen un buen número de conceptos jurídicos necesitan ser traducidos por un traductor jurídico profesional.

Éstos son algunos de esos documentos:

  • Contratos de compraventa y financieros.
  • Poderes notariales y escrituras.
  • Documentación laboral.
  • Testamentos y fideicomisos.
  • Pólizas de seguro, informes periciales.
  • Documentos relativos a Propiedad Intelectual o Industrial.
  • Normativas y legislación extranjera.
  • Decisiones judiciales.
  • Procedimientos arbitrales.
  • Escrituras y estatutos sociales.

Y, en general, cualquier texto legal o financiero que suponga la creación de derechos u obligaciones para una determinada parte.

7 ¿Para quién trabaja un traductor jurídico?

Los traductores jurídicos profesionales pueden trabajar tanto por cuenta propia (como traductores autónomos que ofrecen sus servicios directamente al mercado), como por cuenta ajena (en plantilla de empresas o instituciones).

Los traductores autónomos, generalmente, trabajan desde casa para agencias de traducción que hacen de intermediarios entre ellos y los clientes. En otros casos, como el nuestro, también trabajan directamente para los clientes que utilizan sus traducciones, normalmente abogados. El traductor jurídico en plantilla suele trabajar en despachos de abogados con gran volumen de traducciones o en organismos internacionales como las Naciones Unidas, la Comisión Europea o el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

8 ¿Cómo puedo contactar con un traductor jurídico profesional?

Tanto las agencias de traducción especializadas en traducción jurídica como los traductores autónomos que se dedican a ello suelen tener su propia página web. No es difícil encontrarlos usando Internet. En España existen también varias agrupaciones de traductores con listados de sus miembros. La más conocida y numerosa es ASETRAD (Asociación Española de Correctores, Traductores e Intérpretes), en cuya página web puedes buscar traductores profesionales por especialidad y residencia (ASETRAD).